Nueva Vida es el Ministerio Hispano de Austin Oaks Church y forma parte de las Iglesias Evangélicas Libres de América (Evangelical Free Church of America, EFCA).
Este movimiento reúne a más de 1,500 iglesias autónomas en todo Estados Unidos, unidas por su amor y compromiso con Jesucristo.
Como parte de este grupo, seguimos los principios fundamentales de servir a nuestro Señor bajo la guÃa del EspÃritu Santo y en obediencia a Su Palabra. Estamos dedicados a cooperar en unidad con otras iglesias para cumplir con la Gran Comisión: llevar el mensaje de salvación y esperanza al mundo.
Este ministerio en crecimiento no solo impacta a comunidades en los Estados Unidos, sino que también tiene presencia en más de 50 paÃses, llevando el evangelio a través del compañerismo, la colaboración y el servicio fiel.
Queremos que encuentre un lugar para crecer, compartir y transformar su vida bajo los valores de fe y amor, por eso ¡le invitamos a unirse a nuestra misión!
Pastor Omar Argumedo
Nacà y crecà en El Salvador, donde desde muy joven sentà el llamado del Señor al ministerio pastoral. Este llamado despertó en mà una profunda pasión por capacitar y pastorear a los santos, lo que me llevó a prepararme en el Seminario. Fue allà donde conocà a mi amada esposa, Ellie Dámaris, quien es originaria de Guatemala. Dios nos ha bendecido con dos hijas maravillosas, ahora adultas, y nos ha dado la alegrÃa de ser abuelos de tres nietos.
Mi caminar en el ministerio pastoral comenzó en 1988 en la ciudad de San Salvador. Más tarde, el Señor me llevó a servir en Guatemala y, en 2001, recibà la invitación para liderar el Ministerio Hispano Nueva Vida en Austin, Texas, donde he servido desde entonces con profunda gratitud y dedicación.
Disfruto profundamente enseñar la Palabra de Dios y acompañar a otros en su crecimiento espiritual. Entre mis pasatiempos favoritos están contemplar la creación de Dios en la naturaleza, explorar lugares históricos y pasar tiempo jugando con mis nietos.
Ha sido un privilegio liderar a Nueva Vida durante todos estos años y ser testigo de la transformación de muchas vidas que ahora siguen a Jesús. Estoy convencido de que Dios sigue obrando en medio de nosotros, y espero con expectativa todo lo que Él hará en el futuro.

LA DECLARACIÓN DE FE DE LA IELA
Adoptada por la Conferencia el 12 de Junio, 2008
La Iglesia Evangélica Libre de América es una asociación de iglesias autónomas unidas con las siguientes convicciones teológicas:
Creemos en un solo Dios, Creador de todas las cosas, Santo, infinitamente perfecto y eternamente existente en una unidad de amor de tres Personas igualmente divinas: el Padre, el Hijo y el EspÃritu Santo. Teniendo conocimiento ilimitado y poder soberano, Dios en Su gracia se ha propuesto desde la eternidad el redimir a un pueblo para sà mismo y hacer todas las cosas nuevas para Su propia gloria.
Creemos que Dios ha hablado en las Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento, a través de las palabras de autores humanos. Como la Palabra inspirada de Dios, la Biblia es sin error en los escritos originales, es la revelación completa de Su voluntad para salvación, y es la autoridad final mediante la cual todo pensamiento y comportamiento humano deberán ser juzgados. Por lo tanto, la Biblia debe ser creÃda en todo lo que enseña, ser obedecida en todo lo que ordena, y ser confiada en todo lo que promete.
Creemos que Dios creo a Adán y a Eva a Su imagen, pero ellos pecaron cuando fueron tentados por Satanás. En unión con Adán, todos los seres humanos son pecadores por naturaleza y por decisión, están separados de Dios, y bajo Su ira. Solamente a través de la obra salvadora de Dios en Jesucristo podemos ser rescatados, reconciliados y renovados.
Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, completamente Dios y completamente hombre, una Persona con dos naturalezas. Jesús, el MesÃas prometido a Israel, fue concebido a través del EspÃritu Santo y nacido de MarÃa la virgen. Él vivió una vida sin pecado, fue crucificado bajo Poncio Pilato, resucitó corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo, y está sentado a la derecha de Dios el Padre como nuestro Intercesor y Sumo Sacerdote.
Creemos que Jesucristo, como nuestro representante y sustituto, derramó su sangre en la cruz como el perfecto y totalmente suficiente sacrificio por nuestros pecados. Su muerte expiatoria, y victoriosa resurrección, constituyen la única base para la salvación.
Creemos que el EspÃritu Santo glorifica al Señor Jesucristo en todo lo que hace. Él convence al mundo de su culpa, regenera a los pecadores, en Él son bautizados en unión con Cristo, y son adoptados como herederos en la familia de Dios. Él también habita, ilumina, guÃa, equipa, y da poder al creyente para vivir y servir como Cristo.
Creemos que la Iglesia comprende a todos los que han sido justificados por la gracia de Dios, a través sólo de la fe, y sólo en Cristo. Ellos han sido unidos por el EspÃritu Santo en el cuerpo de Cristo, del cual Él es la Cabeza. La verdadera Iglesia se manifiesta en las iglesias locales, cuya membresÃa debe estar compuesta solamente de creyentes. El Señor Jesucristo dejó dos ordenanzas, el bautismo y la Cena del Señor, las cuales visible y tangiblemente expresan el evangelio. Aunque no son medios de salvación, cuando son celebradas por la Iglesia en genuina fe, estas ordenanzas confirman y nutren al creyente.
Creemos que la gracia justificadora de Dios, no debe estar separada de Su poder y propósito santificador. Dios nos ordena amarlo supremamente, y amar a otros sacrificialmente, a vivir nuestra fe cuidando los unos de los otros, con compasión hacia los pobres y justicia para los oprimidos. Con la Palabra de Dios, el poder del EspÃritu, y la oración ferviente en el nombre de Cristo, debemos combatir a las fuerzas del mal. En obediencia a la comisión de Cristo, debemos hacer discÃpulos entre todos los pueblos, siempre dando testimonio del evangelio con palabras y hechos.
Creemos en el retorno personal, corporal y premilenial de nuestro Señor Jesucristo. La venida de Cristo, cuyo momento solamente es conocido por el Padre, demanda constante expectación, y como nuestra bendita esperanza, motiva al creyente a vivir en rectitud, servicio sacrificial y con entrega a la misión.
Creemos que Dios ordena a todos en todo lugar a creer al evangelio volviéndose a Él en arrepentimiento y recibiendo al Señor Jesucristo. Creemos que Dios resucitará a los muertos corporalmente, y juzgará al mundo, asignando al no creyente a la condenación y al tormento eterno consciente, y al creyente a la eterna bendición y gozo con el Señor en el cielo nuevo y tierra nueva para alabanza de Su gloriosa gracia. Amén.